[a] Retornamos a nuestras dos tesis.
Si decíamos que las matemáticas no se rigen por una proposición, ¿hemos de entender que tampoco por un enunciado[1]?
[b] Ejemplo
¿Las matemáticas pueden prescindir del símbolo para proceder a su meditación, a su diseño y a su peculiar puesta en escena?
Que si no pueden prescindir de un símbolo, es que símbolo, todo símbolo, es fundamento fundamental.[2]
Pero ¿qué sabemos de la imaginación matemática?
¿Tenemos la mas mínima representación de cómo imagina un matemático?
[d] Dicho al paso
La imaginación no tiene un álbum o catálogo de imágenes para imaginar:
Uno: símbolos que entre abismos siluetan sus sigilios de piel, en piel, en silencio.
La mente, si prefieren hablar con esta voz, no es como un google o un ipad,
donde todo está archivado en presencias preservadas, pre-maquinadas,
en programaciones escalonadas de cada operación que la máquina tendrá que operar.
La única presencia del símbolo otorga la totalidad combinatoria en un único instante. No el tiempo del cálculo, el espacio a calcular.
La mente toma[3] todo desde el fondo de su mismo,
de su abismo temporal,
donde las mismas descargas siguen descargando el mismo secreto-abismo,
lo que se ha ido activando desde siempre para siempre jamás;
que las conexiones que hace la materia en esta dimensión
no tienen nada que ver con ningún símil ni con ninguna explicación.
Son parlamentos de temporalidad,
donde las disputas en el acaecer del ser presencian los tiempos pasados
desde la intención futura del querer.
Ahí los símbolos son in-fusiones de la conferencia del ser.
Pues las matemáticas, para no regirse por una base ni propositiva ni enunciativa,
preceden a toda logisación, son anteriores al uso lógico-lingüístico del signo,
[e] ¿Son meramente una semiótica de grado hiper-avanzado?
No, la matemática no procede ni por lógica ni por semiosis,
La matemática procede por matemas que le dan su propia (propicia) institucionalidad.
Esto, en su consecuencia más radical, dice que
las matemáticas no son ciencia ni ontología.
Las matemáticas son las matemáticas.
Así como la filosofía no es una ciencia ni una disciplina.
La filosofía es la filosofía.
¿Cómo imagina la imaginación matemática las imágenes de sus números,
cálculos y cuentas?
[f] Paréntesis
Resulta curioso comprender cómo la metafórica de las matemáticas
proceden del ejercicio de partir la piedra, incluso dividir y multiplicar.
¿Cómo podría haber matemáticas idealistas, realistas o pragmáticas[4]?
Sí existe la pragmática de la matemática
¿es esta simplemente la ingeniería?
O ¿podríamos considerar a la física como pragmática de la matemática?
¿De aquí cabría entender “las matemáticas” y no “la matemática”?
¿De que sean éstas muchas pero una?
¿Son ellas lo múltiple y lo único en su propio ser-ahí?
[1] “Lo que es necesario es enunciar que lo uno, que no es, existe solamente como una operación” Badiou, El ser y el acontecimiento, p. 34
[2] “En rigor, ya es por cierto decir demasiado cuando se afirma ‘hay Uno’, ya que el ‘ahí’ tomado como localización errante, concede a lo uno un punto de ser.” Badiou, p. 34.
[3] Re-toma.
[4] ¿Filosóficamente tiene sentido hablar de idealismo o realismo? ¿cuando somos epistemólogos o kantianos avant garde? ¿La pragmática es una epistemología? Si seguimos por aquí simplemente que cualquier cosa que se llame filosofía será un producto netamente escolar. Los filósofos no hacen filosofía, simplemente piensan: La única frase que cualquier filósofo no puede imitar: ¿Quién crees que eres tú para creer que puedes hacerme deje de pensar como pienso y me ponga a pensar para ti? ¿Qué significa pensar “como”? ¿El pensar se puede doblegar ante el discurso de la pregunta “cómo”? Sí así fuera, esto diría que el “cómo” es lo esencial, pero como el pensamiento del pensamiento se piensa sin ninguna razón, también ignora el “cómo”, le es indiferente para sí. En sí es otra cosa, pues es cuando el pensamiento habla de sí. Aquí es donde el silencio del pensamiento arriba al lenguaje. Aquí es también el territorio de la verdad, no existe ningúna verdad antes de eso. Pues el pensamiento es el pensamiento en el silencio silente del pensar “puro” el “discurso sin imágenes”.El “discurso sin imágenes” por otro lado es una metáfora que rompe con cualquier uso conceptual en el pleno campo de la exigencia conceptual. “Discurso sin imágenes” es el discurso de todo posivimismo, discurso que pretende la prueba, la comprobación y verificación de resultados cuando que ya el uso metafórico en el centro mismo del discurso devela un carácter terriblemente irónico del rechazo de la metafísica por el positivismo. Cuando Heidegger habla del discurso sin imágenes no lo habla, simplemente lo refiere, lo señala desde el emblema de la metáfora, su rostro, su cuerpo, más no su sabiduría que se entrega o se conoce en la noche del ser. Cuando habla del ser-ahí es ahí el advenir propicio del discurso sin-imágenes que hace poemas de piel, de viento, de presencia y de toda onomatopeya en tanto evento.
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