I
[a] Bien
Imaginemos simplemente que las matemáticas se rigen por una proporción,
Después, digamos que no se rigen por una proporción.
Si se rigen por una proporción ellas no son ontología, a menos, claro,
que la presencia del ente sea la misma inauguración de la discursividad.
[b] Pero
Si no se rigen por una proporción,
ellas son la ontología en tanto que la ontología luego no es tan fundamental.
Más bien ontología es una pragmática de la presencia,
institución de espacios eventuales para el cálculo existencial.
[c] Claro
No para la ingeniería del cuerpo,
menos para la era del sueño espacial.
[d] Las matemáticas no saben del porvenir
¡Qué le podría interesar a un matemático el porvenir de su nombre![1]
Saben perfectamente que no tienen futuro,
que sólo los números tiene porvenir,
que siempre vienen uno mismo,
uno mismo,
que siempre vienen uno detrás de sí.
[e] ¿Qué si la geometría sabe o puede saber del tiempo?
[f]¿Es acaso tiempo lo que se puede contar?, (¿Son la geometría matemáticas?)
[g] ¿No tendría que ser todo tiempo ya fundación del instante del número,
Donde luego el número se pone a pensar?
[h] ¿No sería tiempo el instante infinito (espacio)
Donde se juega todo el pensamiento matemático del pensar?[2]
[i] ¿Cómo hacer una historia de la matemática
sin prestar atención a la historia interior de las historias matemáticas,
historias de la dimensión particular del alma humana
donde no existe el ello sino sólo ins-iste lo matemático y racional?
[j] Exacto (su-puesto)
Existe el número original,
como una historia de lo principio,
de lo único por contar,[3]
uno,
uno, uno otra vez,
uno uno e infinito
uno en cada cálculo del uno
matemático
uno único y fundamental:
uno, uno y el mismo,
el gran Sujeto trascendental,[4]
[1] Aquí podríamos pensar la metempsicosis, siempre que mientas el nombre de aquél.
[2] General. Gen-eral.
[3] Expelido, Ser-expelido.
[4] Toda existenciaridad posa y re-posa sobre y en donde este factum factante, factorizante. Teoría de los factores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario